Smart City: Qué es y cómo funciona una ciudad inteligente

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Desde hace algunos años se ha hecho evidente que el modelo de desarrollo planteado por las sociedades modernas está poniendo en grave riesgo la conservación del planeta y la calidad de vida de sus ciudadanos. Sin embargo, pese a esta compleja situación, expertos y científicos de todo el mundo aseguran que otro modo de organización social es posible.

En este sentido, el concepto de ciudades inteligentes o Smart City ha venido ganado cada vez más terreno como alternativa viable para impulsar nuevas dinámicas de interacción no solo entre las personas y las instituciones, sino también entre los sistemas de intercambio y comercialización económicos. Las ciudades del futuro han dejado de ser una utopía y hoy te hablaremos de su alcance, sus ventajas y el estado actual de su desarrollo en el mundo.

Para nadie es un secreto la importancia que ha cobrado la tecnología en las últimas décadas en todos los ámbitos de la vida humana. Si el siglo XIX y el XX estuvieron caracterizados por las innovaciones que hicieron posible estrechar las distancias y mejorar las comunicaciones, la esencia del siglo XXI es la aplicación de las tecnologías informáticas en la resolución de los problemas más cotidianos de las personas.

Siguiendo esta premisa, las ciudades inteligentes tienen como objetivo principal mejorar la calidad de vida de las personas gracias a la tecnología.

¿Qué es y cómo funciona una ciudad inteligente?

Mucho se ha hablado de las ciudades inteligentes, no obstante, la mayoría de los conceptos planteados coinciden en que su funcionamiento depende de la tecnología. Según el Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CINTEL), creado en 1991, una ciudad inteligente es aquella que mediante el uso de la tecnología, recopila datos de sus instituciones y personas, para mejorar los procesos y dinámicas de su funcionamiento.

Una ciudad inteligente se caracteriza por llevar a cabo un modelo de sostenibilidad y ahorro energético, así como por la innovación en materia de infraestructura y servicios. Estos procesos son posibles por medio de la interconexión de redes y datos en tiempo real, y de un trabajo que involucra a varias áreas asociadas con: 1) la política y el gobierno, 2) la economía, 3) el desarrollo social, 4) la tecnología y 5) la ecología y el medio ambiente.

Es importante destacar que el alimento primordial que moviliza a las ciudades inteligentes es el uso de la Big Data, un recurso que permitirá conocer a fondo las principales problemáticas y necesidades de los distintos sectores de la sociedad en aras de diseñar políticas públicas más eficaces.

¿Por qué las ciudades inteligentes son necesarias?

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el año 2050 más del 70% de la población mundial residirá en centros urbanos, pero ¿qué significa esto y cuáles podrían ser sus consecuencias?

El aumento desproporcionado y desorganizado de los centros urbanos basado en el modelo de desarrollo actual, se vería reflejado en el colapso progresivo de la calidad de vida de las personas, la disminución en la eficiencia de servicios tales como el transporte y las comunicaciones, y el deterioro masivo de los ecosistemas.

Frente a este panorama desalentador, las ciudades inteligentes se proyectan como una nueva forma de organización que hará posible la sostenibilidad de la vida en la ciudad, pero además de eso, generará cambios sustanciales en las dinámicas de movilidad, empleabilidad, habitabilidad, socialización y negocios.

¿Cuáles son las ventajas de las ciudades inteligentes?

Para que sea posible la existencia y permanencia temporal de las ciudades inteligentes es necesario el compromiso de los gobiernos y de las empresas privadas que, de manera conjunta, deberán diseñar los proyectos y la forma en la cual habrán de ejecutarse con miras a la realización de una nueva ciudad.

Las ventajas que ofrece a sus ciudadanos una ciudad inteligencia son:

  • Mejores servicios: gracias al gran flujo de datos con los que cuenta una ciudad inteligente, se podrán ejecutar políticas públicas más acertadas que den respuesta de forma eficiente a las necesidades reales de los ciudadanos.

  • Reducción de gastos: a través de la automatización de los procesos, el uso inteligente de los recursos, la reutilización de las materias, el uso de energías limpias y alternativas y la gestión eficiente de los desechos.

  • Mejoras en la geografía urbana: una ciudad inteligente potenciará un mejor uso de los espacios públicos; el desarrollo armónico de la infraestructura y de las áreas verdes; y una mejor y más innovadora planificación urbanística basada en el uso e integración de los medios tecnológicos.

  • Uso eficiente de aplicaciones tecnológicas: el incremento de aplicativos tecnológicos en la vida cotidiana de las personas contribuirá con la mejora sustancial de la movilidad, la relación de las personas con las instituciones, los procesos administrativos derivados del uso y disfrute de los servicios, el acceso a la salud, la educación y la cultura, y la productividad de las empresas y el Estado.

  • Usos alternativos de los medios para movilizarse: una ciudad inteligente promueve el uso de transportes limpios y verdes, tales como el transporte público, las movilidades compartidas por medio del uso de aplicativos, la bicicleta u opciones más complejas como los autos eléctricos.

  • Mayor seguridad: las ciudades inteligentes cuentan con sistemas de seguridad interconectados que permiten que las diferentes entidades del Estado actúen con mayor celeridad, lo cual se ve reflejado en una mayor calidad de vida, sin miedo ni paranoias.

  • Incremento de la rentabilidad: en toda ciudad inteligente se verán potenciadas la producción económica y las ganancias comerciales; el aumento de la sostenibilidad y el nuevo equilibrio social hará que la ciudad inteligente sea un espacio propicio para los inversionistas.
  • Cohesión social: en una ciudad inteligente el incremento de oportunidades y la disminución de las desigualdades entre sus habitantes harán posible una mayor cohesión social.

¿En la actualidad, existen las ciudades inteligentes?

Muchos se preguntan si actualmente estas ciudades existen. La respuesta es positiva pero su desarrollo se encuentra aun en una fase primaria, en la cual no todas las características mencionadas anteriormente están presentes en los proyectos iniciales.

Recientemente, el Índice Cities in Motion considera a la ciudad de Nueva York como una de las más inteligentes del planeta debido a: la interconexión entre su población, la aplicación de tecnologías inteligentes, modelos económicos innovadores y sostenibles, un proyecto urbanístico eficiente que busca por medio de la gestión de gobierno mejorar la habitabilidad, abrir espacios de recreación y disminuir los tiempos de traslado de sus habitantes.

En ese mismo informe, las ciudades de Madrid y Barcelona en España, son valoradas como ciudades inteligentes emergentes, mientras que Londres, Tokio, París, Zurich y Helsinki, se destacan entre las diez primeras, por llevar a cabo modelos de integración tecnológicos e innovadores que resaltan en las áreas de capital humano, cohesión social, disminución de gases contaminantes, manejo eficiente de residuos, sistemas turísticos e inversiones.

En Latinoamérica, algunas de las ciudades que están llevando a cabo proyectos e iniciativas inteligentes son: Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México, Guadalajara, Río de Janeiro y Santiago de Chile.

La ciudad del futuro ha dejado de ser una utopía para convertirse en una posibilidad tangible a través de la interconexión y el compromiso de todos los actores sociales. Estamos en un momento crucial como sociedad y como especie y la tecnología que hemos desarrollado, puede ser usada al servicio de modelos sociales innovadores, justos y responsables con el ambiente.

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